miércoles, 21 de mayo de 2008

Cinco definiciones de Gustavo Grobocopatel

Gustavo Grobocopatel, ingeniero agrónomo, CEO de Los Grobo Agropecuaria S.A y referente del sector, propone cinco respuestas a preguntas frecuentes sobre biodiesel y alimentos:


1. Considera que el aumento de los comodities alimentarios a nivel mundial se debe al uso de los granos para fabricación de alcoholes y biodiesel, únicamente?

El aumento de los precios tiene varias razones:

a) El aumento de la demanda ya que muchos sectores en el mundo comenzaron a comer mejor. Esta relacionado con el crecimiento del PBI del mundo, especialmente Asia Pacífico y la India.
b) El aumento del precio del petróleo que aumenta los costos de fletes, de producción y de los derivados de la petroquímica, como los fertilizantes.
c) Relacionado con lo anterior, los países que importan petróleo están buscando rápidamente fuentes de energía que lo reemplacen. Esto converge con el Protocolo de Kyoto y otras demandas de la sociedad. El resultado es la creciente utilización de biocombustibles, biodiesel en EU y etanol en USA
d) Tendría que señalar que las reacciones proteccionistas e intervencionistas de muchos países, entre ellos Argentina, contribuyen a agudizar el problema. Los productores no reciben el estímulo pleno de los precios y entonces no producen tanto como deberían.

2. En nuestro país, el gobierno está haciendo lo necesario en materia de políticas y planificación sobre el tema?

Creo que la reacción que el mundo espera de Argentina es que aumente la producción para satisfacer la demanda. Podríamos llegar a 150 millones de toneladas de granos en 4 años y transformar ese crecimiento en alimentos de mayor complejidad y valor. Los últimos acontecimientos y sus resultados demuestran que todavía no estamos de acuerdo la sociedad civil y la política sobre hacia dónde y cómo hay que ir.

3. Cómo lograr alto rendimiento en la producción, manteniendo la diversidad alimentaria y biológica ?

Esto es posible y lo demostramos en Argentina con la revolucion agricola reciente. Los problemas en trigo , leche y carne estan relacionados con las malas intervenciones del gobierno que afectaron el desarrollo de esas cadenas. Yo creo que es posible tener alimentos baratos para consumo interno y excedentes para exportar y satisfaccer al mundo. La politica publica deberia estar orientada a resolver esa tension con todos los grupos de interes.

4. El biodiesel es adecuado como combustible o debiéramos dejar los granos oleaginosos para otros desarrollos?

Como combustible es adecuado, pero creo que la pregunta es si se debería utilizar aceites para energía. Hasta hace 2 años, los aceites estaban muy caídos de precios, ya que eran un subproducto no querido de la producción de proteínas. En ese contexto, fue muy bueno desarrollar otro destino. Actualmente se debe monitorear la matriz de oferta y demanda para no poner en peligro el abastecimiento de alimentos a la población. Sin embargo, hay mucho para crecer en agricultura, fundamentalmente en el Mercosur. Este crecimiento seguramente reducirá considerablemente la pobreza en áreas rurales y llevará desarrollo al interior de los países.

5.Proponga su mirada sobre el tema.

Creo que las contradicciones que se exponen sobre el tema no son tales y es posible generar un marco de desarrollo, generación y redistribución de riqueza con equidad. No hay conflicto entre el consumo interno y las exportaciones No hay conflicto entre soja, biodiversidad y sustentabilidad. No hay conflicto entre los productores grandes y chicos, lo hay entre los que se dan cuenta y los que no. No hay conflicto entre campo e industria. No hay conflicto entre lo rural y lo urbano No debería haber conflicto entre el estado y los privados.



Entrevista:
Fabián Tavella
Foto gentileza de IES

domingo, 18 de mayo de 2008

Un mundo sin petróleo?

Hoy más que nunca el mundo se encuentra en un momento clave con respecto a la necesidad de energía, en función del crecimiento de la población y los cambios culturales sobre el estado de bienestar, que hacen necesario pensar en alternativas a los combustibles basados en el carbono, aportados a la humanidad por el viejo “Dios Sol”.

Sin embargo, la gestión en los procesos productivos, la logística de distribución, el interés de los capitales relacionados al negocio energético y la falta de rendimiento en algunas propuestas tecnológicas, hacen pensar, que deberemos transitar este siglo quemando carbono.

El biodiesel se presenta en este marco, como una alternativa coyuntural para el recambio del tipo de combustibles y esa propuesta lleva implícita una suma de cuestiones intermésticas, que preocupan por el impacto que podrían generar en el precio de los alimentos, la perdida de nutrientes en los suelos, erosión por sobre cultivo, entre otras problemáticas relacionadas al tema.

En función de estas ideas, los países hegemónicos en el concierto mundial, están moviendo sus piezas en el tablero geoestratégico, para posicionarse y defender la provisión de la sangre de sus economías, sin considerar para ello ningún tipo de derecho internacional.

Por caso, Estados Unidos no deja lugar a la ambigüedad y por medio de uno de sus más “pacíficos” presidentes, Jimmy Carter, en 1980 aclaró que EEUU utilizaría todos los medios, incluida la fuerza militar, para asegurar la no interrupción del flujo de petróleo, que hoy conocemos como “doctrina Carter” (discurso publicado en The New York Times- 24/01/1980).

George W. Bush, desde el principio de su gobierno, se mostró preocupado por el problema energético y por obtener mayores cantidades de energía que satisfagan la demanda creciente de su país, dando lugar a importantes implicaciones en la política exterior de EEUU.

En lo referente a biocombustibles, firmó acuerdos con Brasil a quien ve como un posible socio a futuro, en este tipo desarrollo , habida cuenta que el país vecino es uno de los mayores productores mundiales de soja y potencialmente podría posicionarse, como el mayor proveedor de biomasa para la elaboración de energía.

Ante esta problemática, Argentina, que es el mayor exportador mundial de aceites vegetales y posiblemente uno de los países con mayor potencial para el desarrollo de biomasa, no puede hacerse la distraída y debe actuar en función de ello, analizando la posición que tomará respecto del tema, generando políticas de estado para el mediano y largo plazo, que contemplen no solo la oportunidad económica, sino también la diversidad alimentaria, el costo de los alimentos y el impacto ambiental que ello generaría.

Por estos días el gobierno discute como llegar a fin de año con las cuentas acomodadas según su versión de la realidad y los hombres de campo protestan airadamente contra el guantazo de Cristina reclamando equidad, mientras que por otro lado echan bajo la alfombra la tierrita sucia del raleo mentiroso de los montes achaparrados de nuestras llanuras “centro norteñas”.

A nivel regional, es preocupante la posición de Brasil, que según las últimas noticias que nos llegan, su presidente parece haber decidido tomar control sobre el Amazonas no sólo en lo económico, sino también, y de manera preventiva, militarmente, ya que ante la hipótesis de invasión, de una “gran potencia extranjera”, envió a algunos de sus militares a entrenarse en Vietnam.

La discusión no es menor y todas las partes deberán aportar su mirada responsable, por lo que la necesidad de informar e informarnos sobre la temática, es imperiosa e inmediata, para no seguir chapuceando y poder darnos a todos la oportunidad del progreso, sin tener que por ello destruir el medio ambiente.

Eso solo es posible creando círculos virtuosos, serios y desprovistos de intereses particulares, fundados en el conocimiento, pero con una mirada integral que permita henchir la tierra y no hacerla estallar.

Autor:
Fabián Tavella

De "sol a sol"

A lo largo de su evolución, la humanidad vivió casi cotidianamente acuciada por la escasez de energías y las soluciones que halló siempre fueron las aportadas por el Sol, “combustible de carbono”.

La energía muscular de los primeros hombres, fue reemplazada por la fuerza de los animales, la leña y con el paso del tiempo la creatividad fue aportando nuevos combustibles como el carbón, el gas y finalmente el petróleo.

Hemos desarrollado tecnologías asombrosas en los dos últimos siglos, pero a pesar del descubrimiento de nuevas fuentes de energía, seguimos sin trasponer la ventana de las energías de carbono, con su bajo rendimiento y altísimo costo económico y ambiental, lo que en sí es una redundancia, ya que sin ambiente no hay economía posible.

Si alguien realiza un mapa histórico en el que se identifiquen los procesos de desarrollo y crecimiento económico de los distintos pueblos o culturas, vería en él la estrecha relación que existe entre ese desarrollo y la disponibilidad, manejo y dominio de la energía. Es más, si hoy miramos en un mapa los países desarrollados y las relaciones de poder de estos, podríamos afirmar que la geoestrategia mundial se configuró a partir del acceso a la energía.

sábado, 17 de mayo de 2008

Greenpeace sube apuesta



Hace dos días, en el marco de la Cumbre de Presidentes que se desarrolla en Lima (Perú), la organización ambientalista Greenpeace llevó a cabo una protesta, nada menos que en las ruinas de Machu Pichu, para denunciar el impacto que el desarrollo de biocombustibles tendrá en la región. Un interesante punto de vista, nota y video incluído, para tener en cuenta.

Zona de conflicto

Entre los más importantes conflictos de interés que se avecinan si el país llevara adelante la matriz de energética en base a energías de carbono, debemos considerar el aumento del precio y escasez de alimentos (ej. Las tortillas de maíz en México); la concentración en pocas manos sobre bienes estratégicos (en Argentina muy pocas empresas procesan la mayor parte la producción de soja, 3 de ellas multinacionales – Cargill, Bunge y Louis Dreyfus); impactos negativos resultantes de un uso poco adecuado de los recursos naturales y de una injusta distribución de beneficios, debido a la alta proporción de beneficios que generan las nuevas tecnologías, apropiados por sus proveedores a través del sistema de patentes.

Finalmente, es necesario no quedar atrapados en la desigual distribución territorial de las inversiones, ya que además de la creciente concentración de la producción y el empleo, algunas regiones en que no sea rentable la oferta de materias primas, podrían quedar excluidas de beneficios que ayuden a su sustentabilidad. Incluso en los casos de zonas aptas para la producción, pueden permanecer fuera del circuito ante competidores altamente capitalizados y productivos.

En último lugar, en caso de quedar dentro del circuito, es ineludible analizar el desarrollo de sistemas de comercialización y gestión, para no caer en una situación de supervivencia, perdurando con niveles de producción, comercio y de servicios de pequeña escala.

Es así que la lógica del proceso de globalización en la promoción de biocombustibles reproduciría disparidades globales, existentes según Held y McGrew (2003) no sólo entre países sino también en términos sociales, dado que condiciones de pobreza y explotación son encontradas en todos los países independientemente de su grado de desarrollo.

Marco institucional en Argentina

Existen dos antecedentes institucionales que muestran inconsistencias en cuanto a la orientación que se pretende dar a la producción de biocombustibles a nivel oficial. En el 2001, la Secretaría de Energía lanza un Plan de Competitividad para Biodiesel orientado al transporte y la maquinaria para el sector agrícola con un incentivo basado en la exención de impuestos.

Mientras que por otra parte, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable relacionó el tema con la política nacional sobre cambio climático y desarrollo sustentable, estableciendo que el Programa Nacional de Biocombustibles, quedara en manos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA) en el año 2004.

Los objetivos del mencionado plan pretenden iniciar la producción sustentable y el uso de biocombustibles como una fuente de energía renovable para promover el desarrollo y la implementación de proyectos de construcción de plantas de biocombustibles como una alternativa al desarrollo local; apoyar a instituciones, organizaciones y entidades en el desarrollo de estudios del biocombustible; alentar inversiones públicas y privadas para el desarrollo de biocombustibles y elaborar un marco regulatorio.

Es desde estos programas que surge la actual Ley 26093/06, denominada: Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentable de Biocombustibles, cuyos objetivos son aprovechar las ventajas comparativas del país para fortalecer y diversificar la matriz energética sustituyendo las importaciones de gasoil.

Energías...¿limpias?

Cuando hablamos de biodiesel o bioetanol, solemos tomar a este tipo de combustibles como energías ecológicas y sin impacto sobre el ambiente, cuando en realidad ese tipo de afirmaciones esconden un error implícito, ya que los biocombustibles no son energías limpias. Es necesario aclarar que una energía limpia es aquella que no libera elementos residuales al ambiente, como podrían ser, la solar o la eólica, entre las más desarrolladas actualmente.

Hecha la anterior aclaración, podemos avanzar en el análisis de las distintas influencias que el desarrollo y producción de biocombustibles puede ocasionar a nivel ambiental en nuestro país, sobre todo teniendo en cuenta anteriores experiencias derivadas de los cultivos intensivos, y en particular de los monocultivos.

1- La principal fuente de aceites vegetales en nuestro país se deriva de la producción de soja y ante la posibilidad de un futuro crecimiento de su demanda, se profundizaría el sobrecultivo de la misma, en desmedro de otro tipo de producciones que limitarían la diversidad de producción alimentaria, ya que el aumento en el precio de la soja producirían desequilibrios en la cría de ganado, producción láctea, menores espacios de siembra para hortalizas y otros cereales, con el consiguiente aumento de precios para los alimentos.

2- La historia demuestra que los monocultivos terminaron por destruir la biodiversidad de distintas regiones del mundo, con importantes impactos en las condiciones de vida de sus poblaciones, entre las que podemos mencionar a Cuba, Irlanda, Panamá, Vietnam, entre otras. Y en nuestro país, tanto Chaco como Tucumán mostraron similares resultados.

3- Las pestes propias de las especies cultivadas de manera intensiva, terminan generado mayor resistencia a los sistemas de control, por lo que las plagas aumentan el costo de producción y la agresividad de los químicos que impiden su desarrollo.

4- Los monocultivos han generado a lo largo de la historia grandes impactos poblacionales, debido a la especialización de la producción que termina por causar una menor necesidad de mano de obra, agregando a ello, que los establecimientos crecen en tamaño desplazando a los pequeños productores a zonas urbanas con alto nivel de hacinamiento.

Para comprender el impacto que se viene dando en nuestro país desde mediados de la década de 1970, la producción de soja se expandió hasta llegar al actual 53% del área cultivada, llegando a las 38,3 millones de toneladas en la campaña 2004/05, con 14,4 millones de hectáreas cultivadas y 2,73 tn/ha de rendimiento promedio nacional (SAGPyA, 2006).

La "energesis" argentina

Si alguien realiza un mapa histórico en el que se identifiquen los procesos de desarrollo y crecimiento económico de los distintos pueblos o culturas, vería en el, la estrecha relación que existe entre ese desarrollo y la disponibilidad, manejo y dominio de la energía. Es más, si hoy miramos en un mapa los países desarrollados y las relaciones de poder de estos, podríamos afirmar que la geoestrategia mundial se configura a partir del acceso a la energía.

Es impensable que un país crezca sin recursos energéticos suficientes y desarrollo en las comunicaciones. Dos puntos en los que Argentina no invirtió de manera correcta a lo largo del siglo anterior y hoy a pesar de tener una excelente oportunidad por la coyuntura internacional de altos valores en los comodities, si no se invierte en esos dos puntos estratégicos, es posible que en lugar de encontrarnos ante un crecimiento sustentable, estemos ante una crisis recurrente.

Hablar de nuevas energías, implica numerosas alternativas que serían difíciles de abarcar en este trabajo. Si, necesariamente debemos considerar el actual mapa energético mundial, su desarrollo, el impacto del consumo de energías a base de carbono en el cambio climático, las posibilidades económicas de obtener energías alternativas sin producir grandes cambios estructurales en la economía mundial, las debilidades de Argentina en este tema, sus fortalezas y oportunidades.

Es poco probable que el mundo cambie de manera urgente su dependencia de los combustibles de carbono, ya que para eso, deberíamos cambiar absolutamente todos los comportamientos de consumo y civilidad que conocemos. Nuestros automóviles, desde su combustible, piezas, pintura, acabados interiores, los tintes de cabellos, esmaltes de uña, plásticos, sacarinas, electrodomésticos, globos, pelotas, juguetes, pastas dentales, bolígrafos teléfonos, tarjetas de crédito, pañales, entre miles de otros objetos que consideramos fundamentales para vivir, dejarían de formar parte de nuestra vida cotidiana.

Según Peter Odell , catedrático emérito de estudios sobre la energía de la Universidad Erasmo de Rotterdam, el mundo consumirá en este siglo un total de 1660 gigatoneladas (1660 x 109 toneladas) equivalentes de petróleo, de energía de carbono, contra un total de 500 gigatoneladas en el siglo anterior.

Por lo expresado, alcanzar el desarrollo de energías libres de carbono en este período es casi imposible con las actuales tecnologías, si consideramos la baja capacidad productiva de los sistemas de energías renovables. Por este motivo, el biodiesel, podría ser un paliativo en el proceso de reconversión energética mundial a lo largo de este siglo y una fuente de recursos que permita investigar y desarrollar energías más limpias.

En ese contexto, la Argentina todavía no decidió, como se va a posicionar, teniendo en cuenta, que es el mayor exportador de aceites vegetales del mundo, un gran productor de alcoholes y uno de los países con mayor extensión de áreas cultivables.